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08 de Febrero de 2011

 

Los periodistas que esperaban la llegada de Torre Cantú, sentados en una jardinera en la entrada de palacio, muy cerca del cuarto de la guardia policiaca, fueron tratados de la misma manera. Sin venir a cuento, uno al que llamaban “jefe” que no dio su nombre, encaró a los reporteros y les exigió.


Por: María Jaramillo Alanís

Ciudad Victoria, Tamaulipas.- Hace  treinta y ocho días  en Palacio Estatal de Gobierno, ya nada es igual. La seguridad del gobernador Egidio Torre Cantú, ha tomado por asalto cada uno de los pasillos de lo que antes se conocía “la casa del pueblo”. Agentes de la Policía Estatal encargados de la vigilancia del inmueble, se dieron a la tarea de echar al bolero que lustraba el calzado de funcionarios desde hacía más de quince años, del mismo modo fueron tratados los periodistas qué día con día cubren las actividades de los funcionarios estatales. 

 Apostados desde muy temprano, los periodistas fueron testigos de cómo los agentes de la policía estatal, cumplieron perrunamente las indicaciones del jefe de seguridad llamado “Comandante Gijón”. 

El lustrador de calzado, quien usualmente colocaba su caja de bolear en el tercer piso de palacio estatal, fue conminado a moverse hasta la planta baja, de ahí, los agentes policiacos lo encaminaron hasta la banqueta. 

Los periodistas que esperaban la llegada de Torre Cantú, sentados en una jardinera en la entrada de palacio, muy cerca del cuarto de la guardia policiaca, fueron tratados de la misma manera. Sin venir a cuento, uno al que llamaban “jefe” que no dio su nombre, encaró  a los reporteros y les exigió: 

-¡Aquí no estén haciendo grupos, bolitas, y no hagan escándalo! 

-¿Quién le dio esa orden, oficial? 

-El gobernador. Él ordenó que nadie esté aquí afuera haciendo bolitas, tampoco los quiere en los pasillos. 

-¿El gobernador ordenó o el jefe de Seguridad? 

-Bueno, sí, el jefe de la avanzada de seguridad del gobernador. Y si no les gusta la puerta está muy ancha, se pueden ir a la calle. 

Sin dar crédito a lo qué escuchaban  los periodistas no se movieron del lugar, todo indicaba que al equipo de seguridad  del Jefe del Ejecutivo, la única y más importante tarea era la de alejar a los ciudadanos, laboraran o no en Palacio de Gobierno. 

Como caído del cielo, arribó el jefe de comunicación social del gobierno estatal, Guillermo Martínez, a quien se le cuestionó si  Torre Cantú había ordenado el disparate dicho por el policía. 

-Lo dudo mucho, pero voy a checarlo. 

-¿De qué se trata Memo? De nosotros no cuiden al Gobernador, aquí estamos porqué estamos trabajando y  nuestras armas son la grabadora, cámara y una neurona que nos queda viva. 

Luego la oficina de comunicación social del Gobierno de Torre Cantú mandó a traer unas “gorditas” de doña Tota y refrescos para que los periodistas desayunaran, creyendo que así  arreglarían  todo. 

Sin embargo en  los archivos de dicha oficina existen las fichas informativas sobre cada uno de los periodistas, y qué incluyen, desde gustos musicales hasta preferencias sexuales. 

El colmo, es que hasta a  Gabriel de la Garza, Director del DIF estatal, le pidieron sus generales, al igual que a Homero de la Garza Tamez, Secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del gobierno estatal, también le toco pasar por el filtro de los agentes policiacos que tenían la orden del “comandante Gijón”, de no dejar pasar ni las moscas. 

El colofón de la actitud prepotente y déspota del equipo de seguridad,  le tocó a Víctor Muñiz, reportero de Multimedios, quien al intentar pasar al interior de palacio, los guardias de seguridad le negaron la entrada. 

Al final, las cuatro puertas de Palacio de Gobierno fueron cerradas al paso de cualquier ciudadano, pues el gobernador Torre Cantú, despachaba en su oficina.

 

Última actualización el 13 de Febrero de 2011