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06 de Noviembre de 2016

Hay que enterrar a Trump.

Por Roberto Olvera Pérez.

Nosotros como mexicanos somos parte importante en la franja fronteriza de México con Estados Unidos, y nuestros compatriotas ya radicados, unos legalmente y otros ilegales; los primeros con derecho a ejercer su voto y a definir porque no una elección como la que se vivirá este próximo 8 de noviembre del presente año, entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump.

Les comento que en el país más importante de América ya empezaron a sufragar con anticipación y previo a la jornada electoral por la sucesión en la Casa Blanca que gobierna actualmente el hombre de color Barack Obama.

Precisamente el Presidente que está por concluir su gestión informan que ya ejerció su derecho ciudadano y por quien cree usted que haya votado. Ahí se las dejo de tarea.

El sui géneris sistema político norteamericano tiene particularidades como esta que permite conocer desde antes tendencias o intención del voto y más o menos quien pinta para ganar en esta elección que se avecina.

Para nuestros hermanos mexicanos que de alguna forma ya radican allá, el arranque del proceso ocurre cuando se han desplomado índices de aceptación del “maléfico” Donald Trump, en la medida en que éste ha mostrado su verdadera personalidad. Pues bien reconoció no hace mucho este sujeto de “marras”, catalogó a los inmigrantes mexicanos ilegales como corruptos, delincuentes y violadores, lo que causó malestar de la comunidad latina de los Estados Unidos, y ahí están las bajas en preferencias del oriundo del Condado Queens, Nueva York.

Por ello, todo aquél o aquélla persona que decide con el hígado está irremediablemente perdido y en el caso de este soberbio sujeto, ante situaciones que no le favorecen o que lo demandan utilizar un poco de su talento, reacciona temperamentalmente.

Insisto, Donald Trump, se le enciende de coraje el rostro en público, no se contiene y reacciona con el hígado y ya imaginamos como será en lo “oscurito”, para precisar en privado.

 

El nacido del Condado de Quenns, Nueva York, no sabe modular su incomodidad y contesta con evasivas, rabioso y para todo tiene toda una justificación, según él. Y más que mordaz, es incorregiblemente majadero, pues se imagina ya como Presidente mejor no, aunque yo no voto allá, pero si mis parientes y ya están definidos que votarán por Hillary Clinton.