o “Solo yo sé lo que Ocampo me ha dado y por eso trabajo”: Liceaga
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“Solo yo sé lo que Ocampo me ha dado y por eso trabajo”: Liceaga PDF Imprimir Correo electrónico
29 de Noviembre de 2013

PRIMERA PARTE / EL SUR

La entrevista es larga. Son las cuatro de la tarde y todavía despacha en su oficina de la Presidencia Municipal la que por cierto, literalmente hoy no tiene puerta porque fue derribada el primer día de ésta administración. Dicen que fue una promesa de campaña.

Sillas, escritorios, mesa de centro, libreros y demás, todavía lucen en sus bases las huellas de la inundación de hace dos meses y medio. No se observa la adquisición de ningún mueble nuevo. Son los mismos muebles que fueron adquiridos por la administración de Pepe León Montalvo y que por lo tanto ya tienen aquí más de 5 años.

Es Juan Enrique Liceaga Pineda, Presidente Municipal Constitucional de Ocampo, Tamaulipas, que sentado en un mullido (y viejo) sillón, platica amenamente:

“Mira, déjame te platico: Había un bosque en el que vivían muchos animalitos. De repente el bosque se empieza a incendiar y todos los animalitos corren tratando de huir. Sólo queda un pequeño gorrión que va al río, moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer unas gotitas de agua tratando de apagar el incendio; va de nuevo al río, moja sus pequeñas alas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer una o dos gotitas, tratando de apagar el incendio.

Pasa un elefante y le grita al gorrioncito:

—¡No seas tonto! ¡Huye como todos! ¡No ves que te vas a achicharrar!

El pequeño y valiente gorrión voltea y le dice

—¡No!, voy a hacer lo que me corresponde; este bosque me ha dado mucho, familia, comida y felicidad; me ha dado todo y le debo guardar lealtad. No me importa que me muera, pero voy a tratar de salvarlo.  Yo haré mi parte.

Va al río, moja sus alitas, revolotea sobre el bosque incendiado y deja caer una o dos gotitas de agua.

Viendo esto, los animales del bosque, cada uno según sus propios medios, tratan de aportar lo que pueden. Ante esta actitud, los dioses hacen su parte y dejan caer una fuerte tormenta y el incendio se apaga. Con el tiempo, el bosque vuelve a reverdecer, a florecer y todos los animales regresan y vuelven a ser felices.

Y yo soy como ese gorrión que te platico; yo soy así como ese gorrión aquí en mi pueblo, porque solo yo sé lo que Ocampo me ha dado; yo sé lo que he vivido en Ocampo, yo sé de todo lo que debo a mi pueblo y por eso estoy trabajando…

Por eso me molesto cuando no es lo que espero del trabajo de algunas personas…”

Y esa es su respuesta a la pregunta del motivo por el que un día antes, había sido visto cuando salió enojado y disgustado,  de la sesión de cabildo, celebrada en la planta alta de su oficina.

 

Última actualización el 08 de Enero de 2014