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13 de Agosto de 2013

Sale Morelos Canseco, entra Rafa Benavides

Por: José Walle Juárez

Aunque ya desde el Día de Reyes se festinaba la inminente salida de Morelos Canseco Gómez, del Gabinete de Egidio Torre Cantú, no fue hasta éste lunes en que se concretó su renuncia a la Secretaría del Trabajo y Asuntos Jurídicos del Gobierno del estado, quedando como encargado del despacho el experimentado abogado Rafael González Benavides exitoso conciliador y destacado político.

Soberbio y marrullero, Morelos Canseco ante los ojos del Gobernador Torre Cantú aparece como una blanca palomita con amplios méritos y locuacidad que lo hace aparecer como imprescindible en cualquier tarea que le sea encomendada, aunque esta solo sirva para enriquecer su vanidad, perdón historial político.

Lo extraño de todo es la fuerza o suerte que ha tenido, hasta la fecha, para ocupar cargos relevantes en el gabinete gubernamental de Tamaulipas, en todos los cuales ha quedado mal, aunque siempre arropado por su jefe político para seguir siendo genio y figura, hasta ahora en que fue obligado a dejar la Secretaría del Trabajo, después de la dolorosa derrota política que sufrió en Matamoros, con la pérdida de las elecciones que le hubiera permitido al PRI refrendar su hegemonía y no dejar la Presidencia Municipal al Partido Acción Nacional.

De paso dejó muy mal parado a quien fuera su antecesor en la Secretaría del Trabajo Raúl César González García, perdió la diputación local, después de que el matamorense –Raúl César- como coordinador de las campañas políticas de los ocho candidatos a diputados federales, fue culpable de que se perdieran seis posiciones y las dos senadurías.

Morelos Canseco como diputado federal suplente fue un fraude, simplemente por que encontró la forma legaloide para no ocupar la curul que le correspondía en la Cámara de Diputados, en sustitución del Dr. Rodolfo Torre Cantú (+) que, como todos sabemos, en su momento solicitó licencia para postularse como candidato al Gobierno de Tamaulipas.

Morelos prefirió hacerse cargo de la Secretaría General de Gobierno, a sabiendas de que tendría chamba por seis años y la seguridad de que a vuelta de hoja llegaría a ser el sucesor de Egidio Torre Cantú. Sin embargo, su misma altivez lo hundió y tuvo que dejar el puesto.

Se fue a la fría banca, de donde fue rescatado nuevamente por su jefe político para ocupar la Secretaría del Trabajo, posición que tampoco supo aprovechar, pues hasta los mismos empleados  de esa dependencia le echaban en cara su altanería y soberbia, a los que no les dirigía ni el saludo.

Ha sido tal su desprecio a la sociedad que en cierta ocasión siendo Secretario de Gobierno abordó el elevador acompañado de un alcalde de la zona serrana del ex
Cuarto distrito, tratando Morelos de sacar del ascensor al ciudadano  que había solicitado primero el servicio y como tal abordarlo, exigiendo el funcionario en forma grosera y prepotente  al personaje que bajara del tercer piso por las escaleras.

Sin embargo, el hombre “se amarró el cinturón” y le respondió en la misma forma, si no le gusta mi compañía, baje por las escaleras, por que el elevador ni es suyo y si del pueblo. Viéndose Morelos sobajado por aquél humilde ciudadano ante la presencia del alcalde en funciones aún, no tuvo más que,  enrojecido por la ira y el coraje, pedir a su acompañante  que lo siguiera por las escaleras.

Al paso que vamos, no dude usted amable lector, que Morelos reaparecerá en el panorama político estatal y nacional, ocupando otra posición dentro del Gabinete, como el de manejar  la oficina de gestoría estatal de los presidentes municipales entrantes y por que no, el manejar los asuntos jurídicos del H. Congreso del estado.

En fin, no hay que perderlo de vista, pues ladino como es,  hasta hoy estuvo ocupando un puesto relevante, mañana estará en otra silla para él, de mayor peso político. Veremos, como dice el excelente columnista y buen amigo Guadalupe Díaz.

Mientras tanto a Rafael González Benavides, le hizo justicia la Revolución, como se dice en el argot politiquero, porque después de haber sido presidente estatal del PRI en la época sexenal de Manuel Cavazos Lerma y Tomás Yarrington Ruvalcaba, posteriormente fue ungido presidente del supremo tribunal de Justicia, cargo que dejó en 2010, para incorporarse a la Secretaría del Trabajo, de cuya dependencia ahora es el encargado, de acuerdo al anuncio hecho por Herminio Garza Palacios.

La salida de Morelos Canseco no es la única en lo que va del sexenio, porque también se fue no muy “limpio” que digamos, quien era Subsecretario del Transporte, Jesús Ibarra Martínez; Sonia Torres Saeb, que fungía como Subsecretaria de Turismo, donde resultó ser un fiasco al no poder con el “paquete”, entre otros.

El viernes de la semana pasada hubo reunión de Gabinete, donde recordó a sus principales colaboradores “que el hace lo que el pueblo quiere”, de ahí que a mitad de su mandato constitucional, resulta necesario hacer algunos ajustes por el bienestar de los tamaulipecos.

Son tiempos de cambios, es cierto, pero de cambios propositivos que induzcan al mejoramiento de las relaciones entre pueblo y gobierno, para seguir avanzando por la senda del progreso, dándole el lugar que a cada servidor público le corresponda por su eficiencia, honestidad y trabajo.

No son tiempos de aflojar el paso; son tiempos de avanzar más aprisa en momentos cuando está próximo el cambio de los 43 presidentes municipales, síndicos, regidores, diputados locales, plurinominales, apoyando las acciones del Gobernador, su estimable esposa María del Pilar González, por el bienestar de las familias que menos tienen y…