o Enfoque
Logo
Enfoque PDF Imprimir Correo electrónico
20 de Febrero de 2012

Por Monito Político
EL NORTE

Una riña entre grupos de cárteles rivales deja 44 muertos en el Cereso de Apodaca; investigan a director de penal y a 17 custodios por no intervenir. Escapan 26 entre el caos. Óscar Bernal, "La Araña", involucrado en la muerte de un funcionario, se habrían fugado del Penal de Apodaca con 25 cómplices aprovechando la riña. El Seminario de Monterrey apenas ordenará 6 sacerdotes durante este año debido a la crisis de vocaciones que enfrenta la Iglesia católica en México.

ANDRÉS MEZA

Nuevo León Unido. Unido haciendo mutis. Unido para disimular el hartazgo ante tanta ingobernabilidad e incompetencia. Unido para pasar por alto la responsabilidad de Rodrigo Medina en la riña que ayer dejó 44 muertos en el Penal de Apodaca, presuntos prófugos de la justicia y custodios cómplices. Unido para olvidar a los 17 reos que fueron quemados vivos el año pasado en el mismo Penal. Unido para olvidar que hace casi seis meses murieron 52 personas en el Casino Royale a quienes no se les ha hecho justicia. Unido para mirar de soslayo a los familiares de las víctimas inocentes. Unido para aceptar que la lucha entre los cárteles así es y así debe ser: sacrificando a la comunidad. Unido para aguantar la fanfarronería de las autoridades. Unido en la displicencia. Unido para sobrellevar desarmado y desamparado una violenta y virulenta cotidianeidad que vaticinan será más salvaje que el año pasado. Unido para aceptar el chapulineo de quienes pretenden continuar en pos del fuero. Unido para perdonar historias de quesos y cosas, las más asquerosas. Vergonzoso slogan del Gobierno del Estado: Nuevo León Unido. Unido en la simulación y hundido en la tragedia. No te equivoques Rodrigo: Hoy por hoy Nuevo León no está unido, más bien está hundido. “Sólo en un mundo de hombres sinceros es posible la unión”.- Thomas Carlyle.

FÉLIX CORTÉS CAMARILLO

Quinta Columna. Carne de Prisión. El mero número, en decenas, de los muertos en la batalla campal de los habitantes de los dormitorios C y D en el penal de Apodaca, Nuevo León, ya es de suyo alarmante. Luego de la espeluznante experiencia de la cárcel hondureña con sus tres centenares de muertos asfixiados o tatemados, el suceso de nuestro norte podría parecer menor. Sin embargo, un muerto por violencia siempre es demasiado. Y el herido de la esquina me duele más que los mil muertos en el tsunami lejano. Los hechos cruentos tienen la vocación viciosa de empeorar. La riña entre reclusos en Apodaca, hasta donde se sabe, comenzó hacia las cuatro de la mañana de ayer domingo. Hasta donde se sabe. Y ese es el problema. 18 horas después de que comenzara la masacre, no había autoridad que diera un recuento creíble y fundamentado de los hechos, una lista detallada de los muertos –más de cuarenta-, un reporte de los heridos, un informe de los asegurados como responsables y un comunicado sobre las autoridades del centro penitenciario y su muy posible culpabilidad por comisión u omisión. Las pifias en el aparato de comunicación del estado de Nuevo León son cada vez más notorias y alarmantes. Hay más miga en el trasfondo de este doloroso asunto, que tuvo durante todo el día a esposas, madres o hijas de los reclusos frente al penal sin que nadie tuviera la decencia de decirles que su esposo estaba muerto, que su hijo estaba herido o que su padre estaba sano o su hermano se había fugado. Nadie les dijo nada. No es novedad que de todas las instituciones vergonzantes del estado mexicano destaca el sistema, si se puede llamar así, el sistema penitenciario. En términos prácticos eso quiere decir una serie de caserones viejos, sobrepoblados y administrados por la corrupción que va de los alimentos – el rancho- hasta la provisión de drogas y putas. Eventualmente, de permisos especiales para abandonar el penal. Todos sabemos eso. El gobierno, primero que todos, porque esa es su obligación: saber las cosas que pasan en sus dominios. Independientemente de las fallas en la cadena de comunicación social, tal vez este asunto podría poner sobre la mesa un planteamiento que yo patrocino de entrada: vamos concesionando las cárceles a empresas privadas. Que construyan nuevos hoteles de bajo costo pero de buen orden; que se responsabilicen de la seguridad, atención médica, alimentación y procesos judiciales de sus huéspedes. Y que le cobren al estado mexicano una cuota diaria por preso. Nos iba a salir más barato. Estoy seguro que más eficiente.

M.A.KIAVELO (El Norte)

La masacre de 44 internos del Penal de Apodaca dejó ayer muy en claro que el sistema penitenciario de Nuevo León sí tiene mando. Como ha señalado un sinnúmero de organismos y especialistas, los Ceresos del Estado están en manos del crimen organizado, que hace y deshace dentro de las cárceles. Se trata de un sistema de autogobierno, en el que los reos tienen el control absoluto de los penales y cuya existencia le está pasando de noche a la Administración de Rodrigo "El Sonrisas" Medina. El altísimo costo de vidas humanas de ayer, producto de las rencillas de los grupos que mandan en las cárceles, sólo viene a confirmar que Nuevo León no es Disneylandia y que el Estado simplemente no puede con el paquete. Además de grave, por la grave corrupción y descomposición penitenciaria que implica, los sucesos de Apodaca son sumamente desalentadores para la sociedad. Y es que, si el Gobierno no puede controlar ni a los delincuentes internados en los penales, ¿cómo va a dar la batalla contra las bandas criminales que acosan a los ciudadanos en las calles, los barrios, las carreteras, los centros sociales y hasta en sus propias casas?

TRASCENDIÓ (Milenio)

La pregunta sobre los 44 muertos del penal de Apodaca va mucho más allá de qué grupo criminal orquestó el asunto, o si se trató de una distracción para consumar una evasión de reos. No dejó de llamar la atención que fuera otra vez el vocero de Seguridad, Jorge Domene Zambrano, quien saliera a dar el parte de los hechos durante el día, cuando el penal depende de la subsecretaría de Administración Penitenciaria, que a su vez responde al secretario de Seguridad, Jaime Castañeda Bravo. Sin embargo, ayer ni Castañeda o el procurador Adrián de la Garza; el secretario general de Gobierno, Álvaro Ibarra, ni mucho menos el gobernador Rodrigo Medina fueron para salir públicamente a dar una explicación de los hechos.

JORGE VILLEGAS (Círculo Político)

Cuando Felipe Enríquez  le pidió a Enrique Peña Nieto que influyera para que lo hicieran candidato priista a la alcaldía de Monterrey, su compare del alma le respondió, palabras más, palabras menos: No puedo intervenir. Tengo que dejar que los gobernadores tomen las decisiones locales, si no ¿Cómo les podré exigir cuentas en julio? Gente cercana a Enríquez dice que ni se aventó por la libre ni está desafiando al Gobernador. Fue por recomendación de Rodrigo que Felipe emprendió una campaña de imagen para verse menos como el operador político y más como candidato. Está tan candente la competencia priista por la candidatura para Monterrey, que el partido y Rodrigo deben darse prisa para lanzar al favorecido. Siguen vivos José Maiz, que carga en la espalda con el cuñado incómodo, González Parás. Felipe Enríquez, el que se lanzó primero y a fondo. Juana Aurora Cavazos, que casi se marchitó apenas la nominaron. El doctor Gustavo Caballero que tomó velocidad apenas se lanzó desde Fomerrey. Y mueve una patita Héctor Gutiérrez, quien ya trae seguro de desempleo en la bolsa, como candidato registrado para diputación federal. El PAN nacional quiere reducir la influencia y el peso de Fernando Larrazabal en la política estatal. No lo quieren de senador pero no quieren negarle la diputación plurinominal, que lo mantendría disciplinado y activo en favor der la planilla del partido. ¿Que no influye Ismael Flores en el PRI? Nos cuestionó un observador: va poner al alcalde de Guadalupe; es suya una de las dos candidatas al senado, busca imponer candidata en Santiago y tiene infiltrados la mayoría de los consejos municipales priistas.

DENISE DRESSER

Josefina Vázquez Mota sonríe. Y sonríe. Y sonríe. Pero también hace otra cosa al arrancar su campaña presidencial. Como la protagonista "Elastichica" de la película "Los Increíbles", se estira en una dirección con la mayor facilidad, y luego en la otra sin pestañear siquiera. Es la candidata que sabe decirle a cada quién exactamente lo que quiere oír. Puede presentarse en un mismo día como una candidata del cambio y como un avatar de la continuidad. Josefina elástica, flexible, moldeable y por ello mismo difícil de aprehender. Difícil de entender. No cabe duda que es una mujer políticamente hábil y mediáticamente astuta. Conversa, seduce, elogia, concilia, convoca. Se presenta como un personaje más cercano a la ciudadanía que sus contrincantes. Pero lo que la hace distintiva hasta este momento no son sus posturas sino su género. Lo que la hace memorable en esta coyuntura no es el hecho de apoyar la reforma política, sino el hecho de ser mujer. Sólo en eso es válida su afirmación de no ser más de lo mismo. En todo lo demás representa la continuidad con las administraciones panistas de los últimos 12 años.  Josefina habla mucho, pero dice poco; sonríe mucho pero se compromete poco. Hasta hoy su candidatura es una falda abotonada con buenas intenciones. Y eso no será suficiente para afrontar el lento crecimiento de la economía, el escalamiento intenso de la violencia, el hartazgo ciudadano con el PAN. Quedará aprisionada entre un Enrique Peña Nieto que ofrece el valor de la experiencia -aunque haya sido corrupta- y un López Obrador que ofrece el rompimiento radical a través de la República besucona. Josefina declara que el enemigo a vencer es Enrique Peña Nieto. Pues para confrontarlo y ganar, tendrá que remplazar la elasticidad por la congruencia, la maleabilidad por la toma de posiciones contundentes, el escabullimiento por la manifestación de posturas valientes. Tendrá que romper con los mismos compromisos que le achaca a Peña Nieto y que explican por qué el PAN ha podido hacer tan poco en los últimos dos sexenios. Tendrá que hacer una campaña de contrastes con el PRI del pasado y ello requerirá ser una mujer de hierro y no una mamá de plastilina.

FELIPE DÍAZ GARZA (reflexus.com.mx)

La Arquidiócesis Primada de México afirmó ayer, a través del semanario Desde la Fe, que: "Las prioridades de una sociedad están en relación a sus libertades: la libertad religiosa es tan prioritaria como la libertad de opinar, la libertad de conciencia, la libertad de expresión, todas ellas bajo la misma exigencia que tienen que ver con creyentes o no creyentes, con el desarrollo de la vida política o las instituciones educativas, con los medios de comunicación o los procesos electorales". Es luminoso el pensamiento de Rivera. Lástima que sus ansias libertarias se refieran solo a los burros de Lutero. La libertad religiosa a que se refiere su vocería editorial arquidiocesiana no aplica para los curas, monjas y demás empleados del arzobispo, quienes de ninguna manera tienen ni tendrán derecho a disentir de la línea, impuesta por la dirigencia romana, que ha permanecido inmutable durante las últimas 20 centurias. Los curas seguirán sometidos al antinatural celibato, la virginidad de María seguirá siendo un dogma de ficción, las mujeres no podrán ejercer el sacerdocio pero sí la servidumbre implicada en su consagración monjil, los ateos seguirán siendo objeto de persecución y los que nieguen a Dios, el dios del cardenal Rivera, seguirán siendo excomulgados, porque no hay libertad en la iglesia de Roma para no creer en la iglesia de Roma, cuyo obispo mayor, el Papa seguirá siendo considerado infalible, aunque obviamente no lo sea. El silencio sobre los delitos sacramentales de los sacerdotes seguirá imperando en la capilla romana, pensando torpemente que así se sostienen los muros no cimentados en firme. Ello aunque hipócritamente la arquidiócesis exija que: "Ya es tiempo de superar prejuicios del pasado".

FRANCISCO TIJERINA

Por alguna extraña causa, cuando los buenos consultores políticos o los buenos operadores electorales deciden cruzar la línea, terminan siendo muy malos candidatos y contrario a sus resultados profesionales, terminan perdiendo las elecciones en las que se postulan ellos mismos. No hay una razón lógica para explicar este fenómeno, pero es un hecho que he visto repetirse en México y el extranjero en diversas ocasiones, una especie de fantasma o maldición. Felipe Enríquez tiene ganada fama de ser uno de los más exitosos operadores electorales de su partido en el país, la duda ahora es si sabrá descifrar el enigma para poder poner en práctica toda su experiencia en beneficio propio si es que, como presume, alcanza la nominación tricolor para la alcaldía de Monterrey. Será interesante ver la forma en que Enríquez mueve las piezas cuando el candidato sea él mismo y, lo que es aún más interesante, ver si puede romper con la eterna maldición.

ÓSCAR TAMEZ RODRÍGUEZ

Por cierto… Gracias a los comentarios de nuestro lector, pero creo dos cosas: me adjudicó algunas palabras que no usé en mi escrito, lo cual no es de mayor relevancia; dos, veo que la ley de desaparición forzosa que se exige por organismos de la sociedad civil, refleja que hay al menos, cientos de desaparecidos por “los buenos” y que no necesariamente eran gente mala. ¡Así que seguimos pensando que el presidente no necesariamente es el mejor promotor de la vida!, vaya es algo así como el premio Nobel de la paz que recibió Obama… Desde hace unos días el IFE adelantó la cuaresma a los presidenciables. ¡Les prohibió comer carne de grillo!... Con todo el silencio de las intercampañas AMLO sigue exhibiéndose en panorámicos, ejemplo uno en la carretera nacional casi llegando a Monterrey desde Santiago y sigue publicitándose en los camiones urbanos. ¿Cuál es la diferencia entre el AMLO de hace 6 años y el actual? Antes decía mandar al diablo a las instituciones; ahora simplemente lo hace sin decirlo.

RAÚL RUBIO

Oiga, ya empiezan a brotar con mayor decisión opiniones de personas muy diversas en esto de reconocer el fracaso de la guerra de Calderón contra el Narco. Pos sí mi estimado, es que mire nada más a dónde ha llegado el país con tanta destrucción del tejido social, destrucción del Estado de Derecho, decenas de miles de muertos y desparecidos, militarización del país y demás consecuencias económicas, políticas, sociales y culturales. Pues mire, una de esas opiniones es la del ex presidente Ernesto Zedillo quien en nota de Notimex, se informa que la violencia que vive México es imposible de entender sin los fracasos de muchas décadas en la lucha contra el consumo de drogas en Estados Unidos. O sea, volvemos a lo que se decía de que sí México era “trampolín” para el tráfico de drogas, era porque allá, con los vecinos del norte había “alberca”.