o ESCENARIO POLÍTICO
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ESCENARIO POLÍTICO PDF Imprimir Correo electrónico
19 de Febrero de 2012

Por Marco Antonio Torres De León

 

El picante lo trajo Cavazos Lerma

  

Fue una fiesta lo ocurrido esta mañana en el Auditorio Municipal, recinto donde se celebró la asunción de ROSALBA DE LA CRUZ REQUENA como candidata electa por los delegados del PRI a diputada federal  por el Sexto Distrito.

Todo esto ocurrió pese a la inasistencia de delegados importantes del PRI regional y amén de todo, priistas distinguidos como son Javier Villarreal Salazar, Javier Villarreal Terán, Pepe Manrique Villarreal, Tino Sáenz, Alejandro Guevara Cobos entre muchos otros.

Buena parte de estos brilló por su ausencia.

También inasistió José Reyes Guevara Servín, ex presidente del PRI municipal, ex gerente de COMAPA Municipal y aspirante a cargo de elección popular. Nadie sabe si se le invitó.

Sí en cambio asistió Raúl Vázquez Cobos y Juan Baez Rodríguez, ex aspirantes a diputado federal cada uno; en el renglón de aspiraciones estos dos de plano colgaron los tenis. Se les acabó tiempo y vida (política) juntos.

Fueron más de 1 mil 200 delegados quienes votaron al unísono por esta mujer de 58 años de edad, Rosalba de la Cruz Requena, quien dejó sembrados en el camino a más de 4 aspirantes, sobre todo a dos, a Raúl Vázquez Cobos, ex líder local de la CNOP y a Juan Baez Rodríguez, líder de la CNC campesina de Tamaulipas.

Este último, Juan Baez, triste y apesadumbrado se sentó –de último minuto- desalineado del resto de los invitados en primera fila, quedando sentado fuera de lugar; se sentó en una silla justo a mitad del pasillo-corredor.

Y es que a Juan Baez Rodríguez nadie le reservó una silla desde que llegó. A pesar que sabían que iría como invitado. Aquello fue una clara desatención, no del grupo organizador del evento; quizá en última instancia fue una desatención de quienes estaban en primera fila. Nadie quiso cederle el lugar.

Así pues, a Juan Baez le corrieron la descortesía; pero él no es tonto, acusó recibo. Y se mostró reacio con la prensa, seco. Casi no contestó preguntas; y si lo hizo, fue a regañadientes.

No tiene muy buenos recuerdos de los periodistas de aquí.

Pero ¿Descortesía contra Juan Baez de parte de quien? Eso sí quién sabe, pero el líder campesino dio la impresión de percibir claramente el molesto hecho de ser visto como ‘apestado’. Aunque lo disimuló muy bien.

Y eso que Juan Baez arribó al recinto en la misma camioneta en la que llegó (proveniente del Hotel Mante) Manuel Cavazos Lerma y Humberto Flores Dewey, alcalde del Mante y jefe político local, además del equipo más cercano al ex gobernador; por su parte, el equipo cercano a Manuel Cavazos Lerma mostró un absoluto desconocimiento del terreno pisado, mostrándose asustadizos hasta por el vuelo y canto de los pajarillos, como los que abundan aquí, tortolitas, Cenzontles, tordos, cuervos, aves de plumaje fino, en fin.

Extrañamente los coadyuvantes del viejón se vieron más  espantados que él, quien a sus sesenta y pico, aun sueña con torear vaquitas tiernas.

Y siempre haciendo uso de su mirada y estilo singular, aun se atreve a adoptar poses de conquistador. Don Manuel Cavazos bien muy hecho (practicado) su enganche entre cintura y cadera, y enseguida da el infaltable arrimón directo a la mejilla.

Manuel Cavazos nunca se quitó el sombrero, exceptuando el momento en que se le cayó, al saludar a gente de primer fila.

Sus coadyuvantes nunca lo ayudaron a levantarlo. Tragaban moscas.

Dieron la impresión de asustarse por las mujeres sureñas, unas beldades de piel morena que pasaban frente a ellos y que desde las 10 de la mañana llegaron al auditorio municipal, eran mujeres de turgentes pechos y caderas finas.

No en balde las mujeres mantenses alcanzaron fama –en esta misma entidad-  de estar bien dotadas en su sensual humanidad. Será el calor, será lo exuberante del terreno, será la generosa naturaleza, pero así es. Las mantenses están dotadas con increíble exquisitez.

Todo esto a don Manuel Cavazos nunca lo asustó; todo lo contrario. Lo animó a seguir abrazando chiquillas, hasta treintañeras.

Traía la hormona alborotada y esto se notó. Abrazaba con singular calidez a cuanta joven pedía tomarse foto con él.

(Lo que queda de) Manuel Cavazos miraba a algunas jovencitas que con candor sin igual pedían tomarse un recuerdo de foto Kodak-Polaroid con él.

Jaime mi amigo periodista las llama libélulas, por que nacen frágiles, tiernas y con poco tiempo de vida. Las libélulas se van en un suspiro.

Eran jovencitas de toda clase, incluidas algunas ex funcionarias, hijas de priistas, o simple y llanamente, mujeres jóvenes debutantes en política, con ansiedad por meterse al mundillo plasmado de vanidad de la política.

Manuel Cavazos y todos sus acompañantes, incluido el alcalde mantense Humberto Flores, anfitrión en cierto sentido del distinguido visitante, arribaron cerca de las 11: 20 al recinto –auditorio municipal- montados en una camioneta tipo Lobo modelo 2000 color gris, cuatro puertas.

La camioneta  gris podría pasar desapercibida por todos. Era un vehículo que no llamaba la atención, en lo absoluto.

Tanto que si alguien hubiera preguntado: ¿En qué vehículo viene el ex gobernador? Nadie acertaría a decir: ‘En esa’.

Era un vehículo camuflajeado; incluso lleno de tierra y polvo.

En Juan Baez se cumplió bien el dicho de que la política es cruel y además implacable.

En él se comprobó que la victoria tiene multitud de padres. Y la derrota es huérfana.

En el momento en que llegó al recinto se demostró. Nadie lo volteó a ver, exceptuando algunos reporteros que le hicieron preguntas con desgano.

Alguien –apenas iniciado el evento-  le acercó a Juan Baez una silla, pero nadie se levantó a cederle el asiento; Juan Baez al último se sentó el área del pasillo, quedando fuera de lugar.

Extrañamente él no se dio por enterado que estaba sentado en un mal lugar.

Pero bien, hasta aquí con esto.

Por otro lado, con sus asegunes, pecados de omisión, señales de traición, polvos de aquéllos lodos, dominio de emociones, estira y afloja de la ‘dignidad’, nostalgia, esperanza en el futuro, mal disimuladas caras de enojo y un sinfín de de cosas raras que vimos, este mediodía se celebró la fiesta preparada a Rosalba de la Cruz Requena.

Y ya fuere un éxito personal, conquista profesional, ganas de amargarle la fiesta a otros suspirantes o como cada quien le quiera llamar, pero Rosalba de la Cruz se llevó la tarde. Fue la de ella una tarde plena, de éxito.

Mayormente porque a su asunción la acompañaron sus tres hijos, dos mujeres y un varón, quien emocionado nunca cesó de grabar a su mamá Rosalba por cámara de video. Mientras que el imprudente Leo (fotógrafo) fue a tomarle una fotografía a él, justo en su cara.

Estuvieron en el acto en la primera fila el doctor Humberto Flores Dewey, el diputado local Rigoberto Rodríguez Rangel y un núcleo importante de alcaldes priistas del Sexto Distrito.

Pudimos ver Abraham Pineda, alcalde de Ocampo, a Manuel González Parreño, de González y al cúmulo de presidentes municipales de la zona del 4º distrito y de la región de Soto la Marina y Abasolo, todos alzaron mano votando por Rosalba de la Cruz, cuando se les pidió.

Fue el día de Rosalba, quien momentos antes de ser electa candidata oficial del PRI, abrió fuego a media voz, muy a su estilo.

Pero conforme daba lectura a su discurso, fue elevándolo de tono hasta que alcanzó el clímax. Quizá –como se previó- Rosalba sea novata en las lides de discursar frente a multitudes, pero cuando menos hoy, frente a más de 2 mil priistas dio el ancho.

La verdad de ella no se esperaba menos; al menos por lógica nadie esperaba menos.

Sabía que lo más difícil, ya lo había logrado (resultar electa candidata a diputada federal) ya lo había logrado: lo demás era pan comido.

Su voz no tembló, como se esperaba. Fue haciéndose firme conforme avanzaba en la lectura; y de vez en cuando arengaba con la mano izquierda (emulando a Enrique Peña Nieto, quien también exhorta con mano izquierda) argumentando a los delegados del PRI sus razones por que quería ser diputada federal.

Fue claro que los sinodales la aprobaron.

Aunque aun le alcanzó el tiempo para pasar revista a su familia, citando agradecimiento público a su  mamá, a su esposo y a sus tres hijos.

Rosalba de la Cruz, pese a que nunca faltaron severos jueces criticando su discurso, supo enfatizar el mismo y no bajar su nivel de intensidad. Todo mundo estaba expectante, oyéndola. Algunos para criticarla con crueldad; otros para impulsarla.

Logró dar un discurso sobrio, breve pero conciso, que supo llegar al público priista.

Luego le tocó el turno de Manuel Cavazos Lerma, quien agarró el micrófono con increíble soltura y comenzó a arengar. El orador fue de menos a más, eso sí, pero pronto se comenzaría a meter entre las patas de los caballos.

Y pasó de lo permitido a lo erróneo. Pasó del campo llano y fácil de caminar, a los campos minados.

Era como tomar e invitar a sus oyentes una rica y dulce nieve de melón, para enseguida agregarle veneno. Esto hizo Manuel hasta que quedó evidenciado. Y se intoxicó.

Y es que con los errores naturales que da la euforia del momento, Manuel Cavazos Lerma cometió un error garrafal, olvidó que la ley electoral prohíbe pedir el voto directo y explícito a los oyentes, citando nombres, apellidos, aunque se lo pida a las bases territoriales de su mismo partido político.

Fue así como a Manuel Cavazos se le fue la lengua. Habló de más.

Fue hasta que la pregunta que le hizo un periodista –en sesión improvisada- lo hizo volver a la realidad. Hasta entonces fue que descubrió su equivocación; pero socarronamente se resistía a aceptarlo.

Pero sus palabras ya habían sido grabadas. La grabación estaba registrada. Su reclamo de voto a los priistas (por Peña Nieto, por Rosalba, por Lupita Flores, por el PRI, por Tamaulipas, por México) estaba consumado.

Fuera de esto, la fiesta que vimos hoy el el Auditorio Municipal fue agradable. Pero paralelamente, quizá también fue el preludio de la tormenta que se avecina. Y tal vez no se trate de una tormenta de arena o de agua, sino una guerra electoral de verdad, donde cada voto disputado se ganará con férreo e increíble vigor.

De ahí, hasta donde la cuerda estire.

Será ahí donde estarán en juego los votos guiados al PRI, al PAN y al PRD. Porque si existe –en procesos electorales- un fenómeno comprobado y mil veces comprobable es nada más y nada menos que el cruce de votos.

Pero extrañamente, este fenómeno se da sobre todo en las candidaturas a Senador.

Y el candidato del PAN a senador FRANCISCO JAVIER GARCÍA CABEZA DE VACA (antagónico del ex gobernador Cavazos Lerma) no es precisamente un muñequito de Walt Disney ni de Sololoy, indefenso y frágil.

Así pues, exactamente a Manuel Cavazos Lerma (propiamente dicho) no le aguarda en los próximos 4 meses fantásticos e inolvidables días de campo.

Pero bien, es todo por ahora, hasta pronto.

Aunque por último, aquí van algunas frases del día:

-Todo iba bien, hasta que te emocionaste de más.

-Los linderos de la legalidad son como las mujeres ajenas, no te allegues a ellas ni rebases el cercado, aunque sean deseables; puede ser que tengan dueño. El verdadero dueño no descansará hasta cobrar la ofensa.

-También, cuida tus palabras y ten dominio propio, si te llamas conocedor.

-Muchas veces el hombre pasa por listo, hasta que no abre su boca. Tan bueno es Dios que hasta nos ayuda a cuidar la imagen.  A veces solo es cuestión de guardar silencio, para pasar por listo.

En resumen, la fiesta de ayer fue eso, una fiesta priista (donde penosamente también hubo caras tristes).

Pero Manuel Cavazos Lerma trajo su propio picante.

Y eso que tiene 60 y pico…años de edad.